Inseminación artificial porcina en España: del pasado al futuro en poco más de un decalustro / Mª Victoria Falceto

oye-closed - 24 Jun, 2019

Mª Victoria Falceto Recio
Departamento de Patologia Animal
 Facultad de Veterinaria - Universidad de Zaragoza
Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2)
vfalceto@unizar.es

Un objetivo importante de la producción porcina es la transmisión a la descendencia de la continua mejora que se hace del potencial genético de los verracos y de las cerdas reproductoras. Hasta el siglo XX, la monta natural era la única alternativa en la cría del ganado porcino. En los años setenta y ochenta, se produjo en España la sustitución progresiva de la cubrición natural por la inseminación artificial con semen refrigerado. Sin duda, este cambio fue motivado por la continúa investigación en la mejora de los diluyentes seminales, los catéteres y la técnica de inseminación.

La reproducción asistida facilita el trabajo en las granjas y minimiza la transmisión de enfermedades por vía venérea. La inseminación artificial intracervical (IAC) deposita los espermatozoides directamente en el cervix del útero de la cerda mediante el uso de catéteres y dosis seminales, con la finalidad de conseguir gestación. A diferencia de la monta natural permite inseminar unas 20 cerdas con el eyaculado de un solo verraco, favoreciendo una difusión más rápida del progreso genético.

La figura del Dr. Santiago Martin Rillo (1952-2000) fue decisiva en la difusión de la inseminación artificial porcina en España y en el mundo. Este investigador impulso la profesionalización de los jóvenes veterinarios a través de libros y artículos científicos escritos en castellano. Además, organizó anualmente Congresos de reproducción porcina en los que participaban ponentes de todo el mundo y difundió la reproducción asistida entre los ganaderos, consiguiendo que éstos comprendieran mejor a los veterinarios.

Para mejorar la difusión genética de los reproductores ha sido determinante el desarrollo de la técnica de inseminación intrauterina poscervical (IAPC). Fue a partir del año 2005 cuando se empezó a utilizar en España y en poco más de 10 años se ha transformado en una técnica habitual para inseminar las cerdas multíparas de casi todas las explotaciones porcinas de cerdo blanco. La IAPC deposita el semen directamente en el cuerpo del útero, permitiendo utilizar menos de la mitad de espermatozoides por dosis seminal. Por tanto, con un eyaculado se pueda inseminar en el doble de cerdas multíparas que con la IAC, sin afectar negativamente al rendimiento productivo de la granja. Actualmente se han diseñado catéteres adaptados también al tamaño del aparato genital de las hembras nulíparas y su uso en la reposición se encuentra en plena expansión.

De forma simultanea a la inseminación intrauterina poscervical se puso a punto en España la técnica de inseminación intrauterina profunda (IAIUP) que deposita el semen al final de un cuerno uterino y por lo tanto requiere menos de la mitad de espermatozoides que la IAPC. Pese a ello, la IAIUP no ha sustituido comercialmente a la inseminación poscervical ya que es más laboriosa, el catéter es más caro y se obtienen resultados productivos semejantes. Sin embargo, la inseminación intrauterina profunda se hace imprescindible cuando se utiliza semen congelado en programas de selección genética. Además existe una variante del catéter que permite en las granjas de selección genética realizar la transferencia de embriones por vía no quirúrgica.

Además de inseminar con dosis seminales que contienen menor número de espermatozoides de mejor calidad, otro aspecto importante para que la mejora genética pueda llegar a un mayor numero de descendientes del verraco es la disminución del numero de inseminaciones artificiales realizadas durante el celo de una cerda, para así poder inseminar más cerdas con cada eyaculado recogido.

Los mejores rendimientos de fertilidad y prolificidad se producen durante las 6 horas previas a la ovulación. El celo en la cerda dura entre 1 y 3 días y la ovulación no presenta signos externos. Por tanto,  el éxito reproductivo se basa en realizar varias inseminaciones desde que muestra inmovilidad ante la presencia del verraco recela hasta el final del estro, para intentar que una de ellas se aproxime lo mas posible al momento de la ovulación. La media de inseminaciones por hembra en celo en España es 2,4, pero pueden llegar a hacerse 4-5.  Actualmente se considera que en la mayoría de las ocasiones, solo son necesarias dos inseminaciones separadas por 24 horas.

Existen dos tecnologías diferentes para realizar una sola inseminación por cerda en celo. La primera, en plena difusión comercial, es la inducción hormonal de la ovulación con análogos de la GnRH acompañada de  inseminación única a tiempo fijo. La segunda, todavía en investigación, es la utilización de una dosis única de semen encapsulado, que se libera lenta y secuencialmente a lo lago del celo, asegurando que haya espermatozoides en el oviducto en el momento de la ovulación. Ambas técnicas facilitan la utilización de semen de un solo padre por celo de la cerda o incluso por lote de cerdas inseminadas, difundiéndose ampliamente las características genéticas del verraco.

Los resultados de futuras investigaciones podrán facilitar la incorporación a nivel comercial de la inseminación artificial con semen de alta capacidad fecundante y con semen sexado. La selección del sexo de las camadas permitiría manejar los esquemas de selección, desviándolos hacia un sexo u otro según las necesidades de cada granja.